Sinopsis
En la era de la posverdad, en tanto se ve barrida la verdad de la escena pública, la convivencia se hace imposible. Esto se debe a la fuerza de un poder que destruye la misma pol¡tica y se impone como dominio a la sociedad. Ante tan grave consecuencia, a la cr¡tica de la posverdad le sigue la apuesta por una pol¡tica de verdad, necesaria como condición de la democracia.Qué hacer con la verdad en la vida pol¡tica no es problema solo de ahora. Ya lo abordaron los griegos. Conviene girar la mirada hacia ellos, para luego, de vuelta, considerar cómo se puede mantener un compromiso de verdad en nuestras democracias actuales, concretamente en el ámbito de la opinión pública. Todo ello exige clarificar en qué sentidos hablamos de verdad, sin eludir la cuestión de la verdad del sentido, crucial en nuestros diálogos intra e interculturales.