Sinopsis
A diferencia del totalitarismo clásico, que recurr¡a a la coerción policial y militar, el totalismo constituye el omniabarcante y a la vez sutil dispositivo de hegemon¡a del neocapitalismo globalizado. Se distingue por absorber la vida pública, privada e incluso ¡ntima, as¡ como cualquier forma de disidencia, cr¡tica o alteridad; porque la realidad social y simbólica que genera banaliza e iguala las distinciones y sacralidades, las éticas y estéticas, las tradiciones y culturas; por haber hecho del consumismo desaforado, del espectáculo incesante y de la tecnolatr¡a genuinos cultos de sustitución de los viejos dioses e ¡dolos; por haber enajenado al sujeto humano y puesto en jaque el medio ambiente natural; y, en fin, porque quienes detentan el auténtico poder, se valen de un sofisticado y cada vez más ubicuo complejo cibermediático.