Sinopsis
Este volumen explora el papel decisivo de la Antigüedad clásica en la cultura de la Ilustración, entendida como un periodo de profundas transformaciones intelectuales, políticas y artísticas que impulsaron una revisión crítica del pasado con el fin de fundamentar la modernidad. Desde una perspectiva multidisciplinar, los estudios reunidos aquí se organizan en cinco apartados temáticos que reflejan la pluralidad del proceso: la proyección de las ideas clásicas en los ámbitos político, jurídico y religioso; los debates estéticos y culturales que contribuyeron a redefinir el canon artístico y el gusto; la función educativa y social de los referentes antiguos en la formación del ciudadano ilustrado y en la difusión del conocimiento; las reescrituras literarias que adaptaron y reinterpretaron modelos grecolatinos en nuevos géneros, discursos y prácticas creativas; y, finalmente, las diversas formas de recepción, pervivencia y reinterpretación del legado clásico, tanto en los centros de poder como en los márgenes geográficos españoles e ibéricos y en el continente americano. En conjunto, la monografía muestra que el retorno a lo clásico en el siglo XVIII no supuso una simple imitación erudita, sino un diálogo dinámico entre tradición y modernidad, en el que los referentes antiguos fueron discutidos y reelaborados para responder a las exigencias del presente. La Antigüedad funcionó así como fuente de legitimidad, instrumento crítico, modelo educativo y horizonte estético, que inspiró la formulación de proyectos de reforma cultural y social y que contribuyó a la configuración de una identidad construida entre la herencia y la voluntad de renovación.